Tu chulería desbordante, me izo fijarme en ti. Sentí curiosidad por esa chulería, esa vestimenta, ese carácter,... Un día, viniste a mí, con esa chulería y esos aires de superioridad, con carácter grotesco me dijiste "¿te gusto?". Pensé, cómo podía ser tan creído... Me levanté y con mirada amenazante, me marché. A la vez que me iba de tu lado gritaste "¡eso es que sí!". Enfurecida, me di la vuelta y te pegué una voz "Niñato creído, ¿quién te crees que eres?", tu cara sonriente me izo apartarte la mirada rápido, y marché. Cada vez me atraía más la curiosidad hacia ti. De camino a casa, sentí una presencia detrás de mi, eras tú. Enojada, me acerco a ti y te dije "¿qué haces siguiendome?", a lo cuál me contestaste con una sonrisa. Sin respuesta, sigo mi camino, pero tú me sigues. Ya cansada de ti, me acerco a ti y te digo "¿qué quieres?", pero sigues respondiendo con esa sonrisa. Cansada de preguntarte y no conseguir nada a cambio, me fui y decidí pasar de ti. Cuando me di la vuelta, me respondiste "a ti". Sorprendida, me giro, y te miro, te acercaste suavemente a mi. Sentí tu aliento en mi cara. Y me susurraste "¿te gusto?". A lo cual conteste con un leve susurro "sí". Me miras y sonríes. Y de pronto... Me besas. Las lágrimas empezaron a caer por mi cara. Fue un momento inolvidable. Me miraste, y sonreíste. Nunca olvidaré esa sonrisa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Me gusta. Aunque ¿por qué llorar si ya tienes el beso?
ResponderEliminarTequiero.
no lo sé, es emotivo y algo así inesperado suele hacer llorar xD
ResponderEliminar