miércoles, 31 de marzo de 2010

Fue un final feliz al fin y al cabo

Me desperté y le vi a mi lado, tal y como debería de ser. Me levanté me fui a al baño, a los cinco minutos volví y él no estaba. ¿Qué había pasado? ¿dónde estaba?. Me vestí a toda prisa, salí de casa y fui en su busca. Pregunté a todos los que pasaban, pregunté a todos los que le conocían, pero nadie lo había visto... Llamé a sus padres, llamé a su ex-novia, pero nadie sabía nada de él. Corrí, fui a los sitios que le gusta ir, fui a los escondites que me había enseñado, fui a todas las cafeterías del lugar, pero nada, él no estaba... Me desesperé, llamé a la policía, a los bomberos, pero no podían hacer nada hasta que no pasaran 24h como mínimo. Cogí el coche, me fui a las afueras, con la esperanza de verlo vagando por la carretera haciendo auto-stop, pero nada. Me metí en un sendero que creí conocer. Empezó a llover, el camino se estrechó hasta el punto en el que el coche no entraba y tenía que ir andando. Caminé y caminé, hasta que de pronto ví un silueta a lo lejos tendida en el suelo. Corrí para ver que era. Era él. Me apresuré a intentar ayudarlo, estaba congelado, y todavía respiraba. Intenté llamar a una ambulancia pero no había cobertura. Lo abrazé fuerte contra mi pecho, llorando, desesperada sin saber que hacer. De pronto su mano se movió, me acarició la cara y me izo un gesto. Mi cara contra su cara, un leve suspiro bastó para decirme que serían sus últimas palabras, seguidamente con voz apagada me dijo "te amo", y su repiración se apago en segundos... No me creía todo lo que estaba pasando, le abrazé fuerte y desconsolada me puse a gritar, pero no pasó nada. Me quedé con él. A los pocos meses nos encontraron abrazos, fue un final feliz al fin y al cabo.

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